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Los castillos del desierto de Jordania, hermosos ejemplos de los inicios de la arquitectura y el arte islámicos, son el testimonio de una época fascinante en la rica historia del país. Sus elegantes mosaicos, frescos, esculturas de piedra y estuco e ilustraciones, inspirados en las tradiciones persas y grecorromanas, narran innumerables historias de la vida en el siglo VIII. Estos complejos del desierto, denominados castillos por su imponente tamaño, se utilizan en la actualidad con distintos fines: estaciones de caravanas, centros de agricultura y comercio, pabellones hoteleros y puestos fronterizos que ayudaron a los mandatarios más distantes a forjar vínculos con los beduinos locales. Varios de estos complejos preservados, todos ellos situados al este y el sur de Amán, pueden visitarse en un recorrido circular de uno o dos días desde la ciudad.
El palacio Al-Mshatta es uno de los castillos del desierto que construyeron los omeyas. Está ubicado a casi 32 km al sureste de Amán y fue construido por el califa omeya al-Walid bin Yazid en el año 744 d.C. Está rodeado por un muro cuadrado de 144 metros de longitud que comprende 25 torres circulares.
Llamado castillo de Al-Harrana por su ubicación en el valle de Al-Harrana, este fuerte fue resucitado durante el reinado de Al-Walid ibn Abd al-Malik. El castillo se ha restaurado en varias ocasiones por las invasiones constantes de distintos imperios. En la carretera internacional hacia Azraq, donde se encuentra este castillo, se anima a los visitantes a adentrarse en el Medievo y explorar el interior de los muros del fuerte.
Se cree que Qasr Amra, construido durante el reinado del califa omeya Yazid bin Abd al-Malik, considerado sexto califa de los sucesores omeyas, fue un lugar para ayudar a la caza. Puesto que los frescos y tallas del castillo se han preservado, sin duda Qasr Amra será una experiencia inigualable.
This site is one of Jordan’s UNESCO world heritage sites, for more information click here
Construido por los romanos para mantener el control de una fuente de agua dulce, el palacio cuenta con canales de irrigación que llegan a todas las habitaciones e instalaciones. Qasr Burqu' es un castillo del desierto de la gobernación de Mafraq y está esperando ser descubierto.
Esta es una de las atracciones arqueológicas más importantes y distinguidas de Oriente Medio, y originalmente fue un pequeño fuerte romano para proteger la ruta Nova Trajana. En el año 106 d.C. fue ocupado y formó parte de Limes Arabicus, y más delante de la península arábiga. En el siglo IV, el castillo fue ampliado y protegido por cuatro torres, posiblemente durante el reinado de Diocleciano.
Qasr Hammam al-Sarah, también conocido como el palacio del este de Hallabat, está ubicado en la ciudad de Zarqa, al norte de Amán, la capital de Jordania. Aunque sirvió como casa de baños omeya, el castillo fue construido por el califa Hisham ibn Abd al-Malik a principios del siglo VIII d.C.
Qasr Tuba es un palacio omeya que ha mantenido una gran parte de su estructura a pesar de estar expuesto a la erosión y la destrucción, puesto que está ubicado en una ruta comercial que une Balqa con la península arábiga. Los historiadores datan el castillo del reinado de Walid ibn Yazid.